martes, 28 de enero de 2014

En la orilla el paisaje siempre cambia

Deshacernos de las cargas nos hace apreciar aún más el paisaje.

Siempre encontraremos latente la oportunidad de despedirnos de los problemas, de enfrentarlos y no aplazarlos más.

Sin embargo, realizar algún cambio nos causa muchas veces una ligera nostalgia o incluso melancolía. 
¿Será porque ya le habíamos tomado un cariño especial a los desorganizados pendientes de inicio de año?
Qué incongruencia. Eso tan sólo nos limita a avanzar. 

En ésta ciudad, el oleaje se mantiene a la vanguardia, su actitud provocadora nos ánima a seguir luchando por los propósitos que acabamos de escribir.

El cambio siempre está a nuestro favor.

Observa como se acerca febrero y el clima se mantiene semi-cálido, es la extraña y típica sensación del tiempo invernal en el puerto. 
El cambio aquí sigue siendo una constante. 

En la orilla el paisaje siempre cambia. 
En la vida, 
el paisaje interno también. 

Pasó el mediodía y trajo sus mágicas noticias donde parece nada faltar. Nada. 
Bueno, tan sólo el café por la tarde. 
Para ello, habrá que esperar un poco más. 



Fotografía por: Alex Espinosa