miércoles, 22 de enero de 2014

La historia

Se prepara la tarde con un fuerte café.
Escuchar una canción de cuatro minutos basta mientras la prensa francesa se alista para ser compartida en dos. 

Una historia espera ser contada junto al aroma celestial.
¡Ah, el disfrute del recuento de los días!

Aquel momento en que me volví a encontrar con mi alma gemela en una tarde tranquila de abril. 
¿Quién lo iba a imaginar? 
Habían pasado muchos años desde aquél encuentro cuando él había llegado a leer al mismo café donde yo tocaría esa tarde. 
Ahí, nuestra primera y última charla. 
Se iba a un largo viaje, ésta vez quizá para no regresar.

Siete años pasaron desde ése nuestro primer adiós, ahora frente a frente estábamos conscientes que presenciábamos el último.
Pues sabíamos que a partir de ese momento nunca nos volveríamos a despedir. 

Ni siquiera fue necesario escucharlo hablar para asegurarme que era él, pero mi corazón aún incrédulo tuvo su merecido estallido cuando oyó su voz decirme: Nos conocemos. 
No fue pregunta sino afirmación. 
Yo contesté tan sólo: Sí. 

Hace 100 días frente al mar se escuchó una afirmación similar, sólo que ésta vez fueron dos quienes respondieron "Sí" seguidas de un "Acepto".

Desde entonces, un alma que se comparte en dos corazones. 

Desde entonces, una historia que se cuenta junto a dos tazas de café. 




"La Casa de Brebajes"
El lugar dónde nos volvimos a encontrar después de siete años.

Fotografía por: Alex Espinosa