martes, 18 de febrero de 2014

Silbidos que saben a invierno

Podría estar escribiendo por horas. . . 

O tan sólo hasta que la tetera con agua hirviendo comience a silbar. 

¡Ah! El café de la tarde se acerca junto con la huída del sol.

Todo es tan cotidiano y necesario. Como los cuatro minutos que habrá que esperar para un café recién prensado. 

¡Listo! El cronómetro acaba de sonar. 
Vamos a terminar con esto de una buena vez. 

¡Qué delicioso y fuerte desafío!

¿Se puede pedir algo más mientras se escribe? 

Descanso perfecto, detente en el silencio que despacio me convierto en un ser al descubierto.
Despierto en la música, disfruto las horas donde los silbidos que saben a invierno poco a poco se despiden de nosotros. 

Lentamente se acerca una inminente e interna cuenta regresiva, pronto la primavera estará aquí, junto a un cotidiano café en el atardecer.

Mientras llega, disfrutemos éste. 




Fotografía por: Alex Espinosa