lunes, 17 de marzo de 2014

Diálogo interno

No hay necesidad de ser tan severos con nosotros mismos ni el diálogo interno debería ser un arma de dos filos, porque cuando dejamos de amarnos comenzamos a pensar que la vida es un error. 

Estamos aquí para definir un sueño y amarlo.   
Pongámonos de pie y sigamos el ritmo de la respiración inspirada en nuestra sincera mirada, hasta que escuchemos al cuerpo hablar y el corazón cantar. 
Sin vuelta atrás podemos volver a empezar de cero. 

Huir de la tensión no nos hará olvidar. Hablar con nosotros mismos nos ayudará a enfrentar. 

De mí para mí. 
De tí para tí. 

De tí para mí. 
De mí para tí.

Jamás estamos realmente solos. Jamás. 



Fotografía: Alex Espinosa