martes, 29 de abril de 2014

Contemplar es una forma de suspirar

Contemplar es una forma de suspirar. La profundidad de nuestros pensamientos contiene una fuente inagotable de sentimientos. Todo queda implícito con cada palpitar, aún si nos mantenemos estáticos el ritmo de cada parpadeo pareciera aletear tan fuerte ante la rapidez de una mirada fija y perdida que va ideando tanto, a mil por hora como si fuera viajando a la velocidad de la luz. Sucede en tan sólo un segundo, y ya pensamos que hemos llegado a abarcar el universo entero por intentar imaginar que somos infinitos. 

Es difícil explicar cómo es que creamos sueños, pero es aún más complicado entender el cómo logramos seguir creyendo en ellos. Tal vez la respuesta no se encuentra afuera, sino dentro. Sólo el corazón sabe cuando las emociones sobrepasan los sentidos, nos habla con certeza cuando está seguro que el momento indicado y perfecto ha llegado.
Hoy me ha sobrepasado la dicha de vernos sonreír, las horas sobrepasan los días y las noticias sobrepasan los momentos para compartir. Los sueños se comienzan a mover con el mejor de los pasos mientras yo suspiro un instante al contemplarlos caminar.



Fotografía: Alex Espinosa