jueves, 24 de abril de 2014

Llega la noche y con ella revivimos

Sólo cuatro minutos más y el café estará listo. 
Mientras tanto, la quietud lo dice todo. 

Ya cae la tarde y con ella el despertar del momento inspirado. Es así como de pronto el silencio se torna en música para atentamente escuchar. Pienso en esos instantes de sensaciones inusuales que siempre nos dan la bienvenida, como si fuera el inicio de algo, el inicio para empezar a crear.

Se sirve el café, se acompaña con leche y canela. 
Es así como la quietud lo va escuchando todo. 

Llega la noche y con ella revivimos. Somos una mezcla de formas distintas, de personajes increíbles que hasta parecemos un poco irreales. Todo en sí es como un milagro. 
Las sensaciones inusuales toman su rumbo para enseñarnos de qué estamos hechos; una combinación de ritmos alterados y sonidos entrelazados, somos la nota exacta y la interminable pausa; somos los cuatro minutos y lo que dure el café. 



Fotografía: Alex Espinosa