viernes, 20 de junio de 2014

De viaje #2

Fotografía: Alex Espinosa

La vida brilla a través de los buenos reflejos. Un momento invita a otro para regalarnos la mejor de las tardes, vamos transitando a paso constante intentando atrapar con todos los sentidos cada cosa, cada instante. 
Se va la tarde transformando y cambiando de color, el paisaje mismo se torna más cálido, más fuerte, más vivo, y a la vez no. Nos sentimos vulnerables ante tanta inmensidad suspendida casi como en el aire, dominando el espacio con su presencia; y aunque el camino nos invite a ir cada vez más despacio, la gravedad nos empuja a través del campo llegando hasta un desierto poblado de un mar de gigantes piedras. Pareciera estar todo cuidadosamente colocado como en un escaparate, qué gran espectáculo tan perfectamente preparado.