miércoles, 31 de diciembre de 2014

Día 245: Un beso de despedida.

Fotografía: Alex Espinosa


Un beso de despedida. 11:11 p.m. Pide un deseo. Ahora. Ya. 

Es 31 de diciembre. El año terminó; el 2014 ya se vació y se llenó más de un millón de veces. Risas, silencios intensos, cantos, llantos y nuevos sueños. Todo en un conjunto de blancos y negros. Todos en uno. Maravilloso. Repetirlo igual sería casi imposible. Es perfecto así. 
Llega el momento, es hora de decir adiós. El último beso y un hasta pronto; girar la cabeza y continuar el rumbo, caminando por la acera sin mirar atrás. Si continuamos de frente nos encontraremos doblando la esquina el nuevo inicio, el gran esperado año. ¡2015, ya nos encontramos! 

Ésta fue mi publicación número 245. El 2014 tuvo 245 escritos.

¡Vamos por los 120 días de música & café al atardecer que hacen falta para los 365! 

Mi año terminará al decirle adiós al invierno. 

¡Próxima estación: Primavera! 

¡Ahí nos vemos! 

¡365: Aquí vamos! 



martes, 30 de diciembre de 2014

Nos esperaba en casa


Fotografía: Alex Espinosa



Llegamos del último viaje de éste 2014. Cansados, pero muy felices de poder recorrer tantos kilómetros en compañía de las personas que más amo. Disfrutamos abrazar a la familia, recorrer los viejos caminos y pensar un millón de ideas mientras avanzábamos. Inolvidables destinos. 
Pero sin duda, inolvidable también fue haber regresado y encontrar a un par de ojos brillando y saltando de alegría al vernos llegar. Desde que abrimos la puerta de nuestra casa ronroneaba sin parar; estaba feliz. Nosotros más. 
¡Por fin en casa! -pensé- Indescriptible sensación de haber vuelto y encontrar todo con bien. ¡A celebrar año nuevo!

jueves, 25 de diciembre de 2014

El regalo perfecto ha llegado

Agradecer. El viento lleva en su eco ésta única palabra. La incertidumbre no la acompaña, no más. 
Seguridad de lo que sentimos nos da la seguridad en lo que deseamos; simplemente seguir soñando. 
Queremos vivir recordando el presente sin intercambio. No hay devolución. ¡La ironía decembrina, qué regalo! 
La invasión en el corazón nos nubla la razón, nos repite en cada rato el anhelo de volver a intentarlo. Sin excusas. 

Agradecer. El regalo perfecto ha llegado, siempre a tiempo; salvando el instante congelado, reviviendo el anhelo postergado. 
Un viaje nos habla, nos llama a continuar sonriendo, amando; mirando más allá del atardecer y la taza de café. 


Fotografía: Alex Espinosa