lunes, 11 de mayo de 2015

Etéreo

Coleccionamos música, coleccionamos historias; coleccionamos momentos, sonrisas y gestos. Lo más importante, coleccionamos silencios. 

¡Qué importante es abrazar el momento! Dejar de lado el descontento. Comienzo a escribir y todo se vuelve etéreo, volátil, sincero. Cierto.
¿Cómo explicarlo? Divago mucho cuando miro el tiempo avanzando a través de la bocina; parece que levanta vuelo, y a la vez parece que nos movemos los dos. Irreal. 

Las inquietudes me paralizan; no hay intentos ni prisas, sólo espero enfrentarme y así liberar las risas que se esconden entre los dedos. Sublime.  




 Fotografía: Alex Espinosa

jueves, 23 de abril de 2015

Seguir en pie.

Nos pasamos la vida esperando crecer, pero luego ésa espera nos hace olvidar. Cuando nos damos cuenta, el tiempo ya pasó sobre nosotros y estamos más lejos que antes y da miedo regresar. 
Nunca es demasiado tarde para voltear abajo y mirar como los gigantes; así desde arriba, claro está que todo se sentirá más intenso. Eso es muy cierto. Mejor seguir cerrando los ojos y tan sólo respirar. 

¿Qué es lo que sentimos? Seguramente estamos llenos de temores, pero qué importa, que nos dé igual. Sigamos buscando, más y más. Sigamos creciendo, y sin darnos cuenta llegaremos sin pensar. 
¡Qué importa que nos sintamos oxidados, qué importa que nos miremos cansados! ¡Es normal, es la vida! 
Incluso el metal más fuerte también se destiñe y aún así sigue en pie. Eso es lo importante. Sigamos en pie disfrutando mirar el horizonte. Las nubes y todo lo demás. Si ya estamos acá, respiremos a ojos abiertos y sin parpadear; así el corazón late mas. Escucha el resonar. 


Fotografía: Alex Espinosa




viernes, 20 de marzo de 2015

Equinoccio de primavera

Las ausencias nos llevan a entender por qué deseamos tanto el sentido de pertenencia. 

Invitamos a la soledad a invadirnos una vez más por la sencilla razón de que nos gusta conversar acompañados del silencio. ¡Qué intensidad tan increíble! 

Amanece un millón de veces, atardece sólo la mitad; siempre hay esperanza justo en el final. Ya estoy de vuelta, ha llegado la primavera. 

Las ausencias son temporales y el tiempo siempre necesario; es hora de comenzar a ver volver las flores aparecer junto a las tan esperadas canciones.

¡Bienvenido sea éste aire con sonido fresco!



Fotografía: Alex Espinosa

miércoles, 4 de febrero de 2015

Vivo entre lo dulce y lo amargo

El último café del día siempre me sabe a nostalgia y no se cómo continuar a partir de ahí. Todo dura un segundo, algo ciertamente absurdo; y de pronto, vuelve mi latir a la normalidad. Es cosa del llamado instante, es cosa de infantes se podría decir. La inocente realidad. 

Improvisar avanzar a veces cuenta más que no mover un dedo. Es cierto, es válido. Verdad. Seguimos aquí a campo abierto, respirando hondo lo poco y lo mucho, lo intenso, lo caótico y lo inesperado. Inexplicable. 

El café me sabe a letras, y las letras me inventan canciones que intento tararear. Las canciones me suenan a sabores que no puedo pronunciar. ¡Cómo me llena el alma pensar en todos los sueños inquietos que en fila se mantienen para no quedarse atrás!
Siguen en la dulce espera, insistiendo no ser olvidados, insistiendo tener un lugar para hacerse algún día realidad. Les creo, simplemente les creo sin dudar. Sí, sé que son verdad. 

Vivo entre lo dulce y lo amargo, vivo para verme escribir; si algo disfruto es esto: Oscilar entre pensamientos, música y café al atardecer. 





Fotografía: Alex Espinosa 

domingo, 11 de enero de 2015

1,000 piezas más.



Fotografía: Alex Espinosa

1,2,3. De pronto éste vals comienza a girar de nuevo, el mundo. De nuevo inicia, de nuevo todo. Los retos, también.

1,000 piezas, cada una tenía su lugar, era cuestión de buscar, era cuestión de intentar, cuestión de no desesperar. ¿Un reto? Sí. ¿La vida? También lo es. Inexplicable, pero cierto. 

1,2,3. Un movimiento más, no sé. Tal vez sea el indicado, tal vez sea el necesario para acertar por fin. Así fue. Así es. 

2015, ya iniciaste. ¿Qué aventuras traerá? Más de 999, espero.
Mi ancla será la música, y tu también.